• Home
  • /
  • La Leyenda Vallenata “Un Mensaje de Paz”
La Leyenda Vallenata

La Leyenda Vallenata “Un Mensaje de Paz”

Confirman las crónicas que corría el año 1576 al 1580, cuando en casa de Antonio de Pereira se desarrollaba una intriga sentimental entre la esposa de este y la india Francisca, que por ser bella y sensual, despierta celos en la esposa del portugués, quien sospecha que entre la india y Antonio existen relaciones amorosas, no obstante siendo ella casada con el indio Gregorio; llena de celos la dama hispana Ana de la Peña, maltrata y azota a la india y en presencia de la servidumbre le corta los cabellos perpetrando de este modo graves ofensas y humillaciones a la nativa.

Un indiecito tupe de nombre Antoñuelo, burlando la vigilancia logra escapar y acude al cacique de los tupes cuyo nombre era Coroponiamo, al cual le informo del incidente.

El Cacique lleno de ira comunica lo sucedido al resto de la tribu y convoca una reunión con la participación de sus aliados, entre otros el cacique Coroniamo, allí previas deliberaciones se toman decisiones de ataque a la población conquistadora para vengar la ofensa: Tribus como Itoto, Cariachiles, Tupes y Chimilas adoptan la estrategia y se van a sangre y fuego.

Según las crónicas esto ocurre el día 18 de Diciembre de 1580 y se toman el Alto de Unyaimo, dando muerte a cada uno de sus moradores, que desesperados en medio del fuego salían a defenderse inútilmente ya que incendiados por los cuatro costados por una lluvia de flechas resulta vana la lucha por salvarse y perecen irremediablemente.

Librada la batalla, conjurados y triunfantes los indios avanzan al Valle de Upar, al día siguiente 19 de Diciembre del mismo año, rodean la plazoleta del pueblo y en templo, como era costumbre siempre que combatían, incendian todo y sin distingo de edad o sexo asesinan todo lo que se moviera, sobrepasando medio centenar.

Según refiere la Leyenda en el momento de la tropelía, surge de entre el humo y las llamas la figura deslumbrante y tierno mirar de una mujer nunca vista en su contorno, que recogía entre su manto las flechas encendidas disparadas por los indios guerreros evitando de este modo la destrucción parcial o total del templo y mayores proporciones de mortandad, ante el prodigio de esta aparición.

Los indígenas asombrados huyen despavoridos buscando refugiarse en sus dominios, pero no es fácil ni tranquila su fuga porque los europeos reaccionaron violentos, furibundos y belicosos e inician una persecución de exterminio bajo el mando del Capitán “Antonio Suarez de Flórez” manco, valiente conductor de la guardia española.

Mientras los indios libraban la batalla huían a pie y los españoles la emprendieron contra ellos debidamente montados a caballo; los indios a su paso, encuentran al capuchino del templo que montado mirando hacia atrás sobre un burro, trasmitía las noticias de último momento y evangelizaba, acompañado de un buen número de negros esclavos; los indios omitiendo los anuncios del capuchino, lo capturan y lo queman vivo, librando luego una batalla con los negros esclavos que lo acompañaban.

Los guerreros indígenas huyeron y al llegar donde estaba ubicada la laguna del Caney, presintieron que al llegar ahí los españoles estarían sedientos, por lo que procedieron a envenenar el agua fresca de la laguna con extracto de barbasco machacado, lo que les produjo intoxicación inmediata y perdida de toda fuerza, en estas condiciones fácil le sería al nativo vencer a sus perseguidores.

El Capitán Antonio de Flores, no tomo del agua envenenada y de rodillas suplico ayuda divina al cielo, es aquí en este momento, que vuelve a ocurrir lo inesperado por los indios que se ocultaban en el monte Sicarare veían con estupor, como se les apareció la virgen que habían visto recogiendo flechas encendidas en el templo, en esta ocasión con el báculo sagrado en su mano, iba tocando uno por uno a negros y españoles y uno por uno volvían a la vida.

Se había realizado nuevamente un hecho milagroso sin precedentes en toda la región de los nativos, a estos los que quedo más que sobrecogidos de temor y espanto, rindieron homenaje a quien llamaron “La Guaricha” que traduce “Mujer del Milagro”.

La Leyenda Vallenata pone de presente que la “Virgen María” en la Vocación “del Rosario” interviene de manera milagrosa, como estrella de la evangelización, haciendo posible que el evangelio se constituya en un vínculo de paz y fraternidad entre los indios y los españoles, en el contexto de la evangelización de los nativos de las tierras del norte de Colombia, entre estos los pueblos del Valle de Upar, becerril, El Molino y Casacará, los cuales acomodaron esta leyenda a las fechas de las fiestas patronales de cada pueblo, es así como en Valledupar se realiza la celebración de esta tradición todos los años los días 28, 29 y 30 de Abril.

 

Relato por: Jesualdo Suarez Camarillo

Back to Top